One of Ángel Nieto’s final interviews: the ‘12+1’—an eternal legend of world motorcycling
Ángel Nieto fue uno de los grandes mitos del motociclismo mundial, con 13 títulos de campeón del mundo (que él llamaba “12+1”), 90 victorias en grandes premios y una vida muy vinculada a Ibiza, donde residió y finalmente falleció en 2017. Su trayectoria deportiva y personal lo convirtieron en referente y pionero para generaciones de pilotos españoles.
Trayectoria deportiva
- Nacimiento: Zamora, 25 de enero de 1947.
- Carrera activa: 1964–1986.
- Títulos mundiales: 13 (6 en 50cc y 7 en 125cc).
- Victorias en grandes premios: 90.
- Podios: 139.
- Campeonatos de España: 23.
- Equipos: Derbi, Morbidelli, Bultaco, Minarelli, Garelli, Kreidler, Yamaha.
- Reconocimientos: Gran Cruz al Mérito Civil, MotoGP Legend Hall of Fame (2000)
Nieto fue especialista en pequeñas cilindradas (50, 80 y 125cc), donde demostró una habilidad técnica extraordinaria. Su palmarés solo es comparable al de Giacomo Agostini en las grandes cilindradas.
Vida personal
- Familia: Hijo de Ángel Nieto y Teresa Roldán.
- Cónyuges: Pepa Aguilar y Belinda Alonso.
- Hijos: Pablo, Ángel “Gelete” y Hugo Nieto.
- Parentesco: Tío del piloto Fonsi Nieto.
Tras retirarse en 1986, fundó el Team Ducados Ángel Nieto, impulsando a jóvenes talentos como Carlos Cardús y Alberto Puig. Más tarde fue director técnico del Vía Digital Team, con el que Emilio Alzamora ganó el Mundial de 125cc en 1999. También trabajó como comentarista televisivo, acercando el motociclismo al gran público.
Relación con Ibiza
- Residencia: Se instaló en Santa Eulalia del Río, Ibiza, donde vivió gran parte de su vida adulta.
- Accidente: El 26 de julio de 2017 sufrió un accidente de quad en la carretera de Santa Gertrudis. Falleció el 3 de agosto en la Policlínica Nuestra Señora del Rosario de Ibiza.
- Vínculo con la isla: Nieto se convirtió en figura muy querida en Ibiza, participando en actos sociales y deportivos, y siendo considerado un embajador de la isla.
Resumen rápido
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Títulos mundiales | 13 (“12+1”) |
| Grandes premios ganados | 90 |
| Campeonatos de España | 23 |
| Carrera activa | 1964–1986 |
| Residencia | Santa Eulalia del Río, Ibiza |
| Fallecimiento | 3 agosto 2017, Ibiza |
Entrevista con Ángel Nieto – El “12+1” de la historia
Por Redacción Internacional
Periodista: Ángel, tu carrera deportiva es legendaria. ¿Cómo recuerdas tus inicios en el motociclismo? Ángel Nieto: Mis comienzos fueron muy humildes. Yo nací en Zamora y desde pequeño me fascinaban las motos, pero no tenía recursos. Me fui a Madrid a trabajar como aprendiz en talleres, y poco a poco fui aprendiendo. Mi primera gran oportunidad llegó con Derbi, y ahí empezó todo. En aquellos años, competir era casi una aventura: viajábamos con lo justo, sin grandes medios, pero con una pasión enorme. Cada carrera era un reto, y cada victoria, un sueño cumplido. Lo que más recuerdo es la ilusión, esa sensación de estar abriendo camino en un deporte que en España apenas tenía tradición.
Periodista: ¿Qué significan para ti esos 13 títulos mundiales, el famoso “12+1”? Ángel Nieto: Para mí son la prueba de una vida dedicada al motociclismo. Siempre digo “12+1” porque soy supersticioso, pero detrás de cada título hay sacrificio, esfuerzo y pasión. Ganar en las pequeñas cilindradas no era fácil: había que ser muy técnico, muy preciso. Cada campeonato fue distinto, con rivales durísimos y momentos de tensión. Pero lo que más me enorgullece no son los números, sino haber abierto una puerta para que otros pilotos españoles pudieran soñar. Después de mí vinieron generaciones enteras que llevaron el motociclismo español a lo más alto. Ese es el verdadero legado.
Periodista: Tras tu retirada, seguiste vinculado al motociclismo. ¿Cómo viviste esa etapa? Ángel Nieto: Retirarse nunca es fácil, porque la competición es adictiva. Pero yo siempre supe que quería seguir cerca de las motos. Fundé mi propio equipo, el Team Ducados, y más tarde trabajé como director técnico en otros proyectos. Me dio mucha satisfacción ayudar a jóvenes pilotos, ver cómo crecían y cómo alcanzaban sus metas. También disfruté mucho como comentarista en televisión: era una manera de compartir mi experiencia y acercar el motociclismo al gran público. Me gustaba transmitir la emoción de las carreras, explicar los detalles técnicos, y sobre todo, contagiar la pasión que yo sentía.
Periodista: Ibiza fue tu hogar durante muchos años. ¿Qué significaba para ti la isla? Ángel Nieto: Ibiza era mi refugio. Allí encontré paz, alegría y una comunidad que me acogió con cariño. Vivía en Santa Eulalia y me sentía parte de la isla. Ibiza tiene algo especial: una mezcla de tradición y modernidad, de tranquilidad y fiesta. Para mí era el lugar perfecto para disfrutar de la familia, de los amigos, de la vida. Participaba en actos sociales, en eventos deportivos, y siempre sentí que la gente me quería. La isla me dio mucho, y yo intenté devolverlo siendo un embajador de su espíritu. Por eso, cuando pienso en mi vida, Ibiza ocupa un lugar central.
Periodista: ¿Qué momentos personales destacarías de tu vida fuera de las pistas? Ángel Nieto: Lo más importante siempre fue mi familia. Mis hijos, mis nietos, mis hermanos… Ellos fueron mi apoyo en los momentos difíciles y mi alegría en los buenos. También me siento orgulloso de haber mantenido la humildad. Nunca me consideré una estrella, siempre fui un hombre sencillo que amaba las motos. La fama y los títulos son efímeros; lo que queda es la gente que te quiere y el recuerdo que dejas. En Ibiza, por ejemplo, me gustaba pasear, hablar con los vecinos, disfrutar de la vida cotidiana. Eso era lo que me hacía feliz.
Periodista: ¿Qué mensaje dejarías a las nuevas generaciones de pilotos? Ángel Nieto: Les diría que nunca pierdan la pasión. El motociclismo es duro, exige sacrificio, pero también da recompensas únicas. No se trata solo de ganar, sino de disfrutar del camino, de aprender, de crecer como personas. Que no olviden que detrás de cada título hay esfuerzo, pero también humildad. Y que recuerden que los sueños se cumplen si se persiguen con corazón. Yo empecé sin nada y llegué a lo más alto; eso demuestra que todo es posible.
Periodista: Ángel, más allá de los títulos, ¿qué significó para ti ser pionero del motociclismo español? Ángel Nieto: Significó abrir un camino donde no lo había. En los años sesenta, España apenas tenía presencia en el motociclismo internacional. Yo competía con recursos mínimos, viajando en furgonetas, durmiendo en pensiones baratas, y enfrentándome a equipos que tenían presupuestos infinitamente mayores. Cada victoria era una demostración de que con pasión y talento se podía llegar lejos. Lo más importante fue que mi éxito inspiró a otros: después de mí vinieron generaciones enteras de pilotos que llevaron el motociclismo español a lo más alto. Ese es el legado que más me enorgullece: haber demostrado que los sueños se cumplen, incluso cuando todo parece en contra.
Periodista: ¿Cómo viviste la transición de ser piloto a convertirte en mentor y comentarista? Ángel Nieto: Fue un proceso natural. La competición me dio todo, pero también me enseñó que llega un momento en el que hay que dar paso a otros. Fundé mi propio equipo porque quería ayudar a los jóvenes a crecer, a no cometer los mismos errores que yo. Ver a pilotos como Emilio Alzamora ganar un mundial bajo mi dirección fue tan emocionante como mis propios títulos. Y en televisión encontré otra forma de vivir la pasión: explicar las carreras, transmitir la emoción, acercar el motociclismo a la gente. Me gustaba que los aficionados entendieran que detrás de cada adelantamiento hay estrategia, técnica y riesgo.
Periodista: Ibiza fue tu hogar durante muchos años. ¿Qué te aportó la isla en lo personal? Ángel Nieto: Ibiza me dio paz. Después de tantos años de viajes, de tensión, de adrenalina, necesitaba un lugar donde sentirme en casa. En Santa Eulalia encontré eso: tranquilidad, amigos, familia. La isla tiene una energía especial, una mezcla de tradición y modernidad que me atrapó. Allí podía pasear sin prisas, disfrutar de la gastronomía, participar en actos sociales, sentirme parte de la comunidad. Ibiza me enseñó que la vida no es solo competir, también es disfrutar de los pequeños momentos. Por eso siempre digo que la isla fue mi refugio y mi segunda patria.
Periodista: ¿Qué recuerdos guardas de tu relación con los aficionados? Ángel Nieto: Los aficionados fueron siempre mi motor. En España, el motociclismo no era tan popular al principio, pero poco a poco la gente empezó a seguirnos. Recuerdo las celebraciones en los pueblos, la emoción de los niños que me pedían autógrafos, la gratitud de quienes veían en mí un ejemplo. En Ibiza, la relación era aún más cercana: allí no había barreras, la gente me trataba como a un vecino más. Esa conexión con los aficionados fue lo que me dio fuerzas en los momentos difíciles. Porque al final, los títulos se olvidan, pero el cariño de la gente permanece.
Periodista: ¿Qué enseñanza personal te dejó tu vida en las motos? Ángel Nieto: Que la humildad es lo más importante. Puedes ganar 12+1 títulos, puedes ser reconocido en todo el mundo, pero si pierdes la humildad, pierdes lo esencial. Las motos me enseñaron a caer y levantarme, a respetar a los rivales, a valorar cada victoria como si fuera la primera. También me enseñaron que la vida es frágil: cada carrera era un riesgo, cada adelantamiento podía ser el último. Por eso aprendí a disfrutar intensamente, a no dar nada por sentado. Esa filosofía me acompañó siempre, dentro y fuera de las pistas
Periodista: ¿Cómo te gustaría ser recordado? Ángel Nieto: Como alguien que amó las motos y que nunca perdió la pasión. No me interesa ser recordado solo por los títulos, sino por haber abierto un camino, por haber inspirado a otros, por haber vivido con intensidad. Y también como alguien cercano, humilde, que disfrutaba de la vida en Ibiza, de la familia, de los amigos. Si la gente me recuerda con cariño, con una sonrisa, entonces habré cumplido mi misión.
Periodista: Ángel, ¿qué papel jugó tu familia en tu carrera y en tu vida después de las motos? Ángel Nieto: Mi familia fue siempre mi motor. Cuando empecé, mis padres apenas entendían qué era eso de correr en moto, pero me apoyaron como pudieron. Más tarde, mis hijos y mi mujer fueron mi refugio. Ellos vivieron conmigo la tensión de las carreras, las lesiones, los viajes interminables. Después de retirarme, mi mayor satisfacción fue ver cómo mis hijos también se acercaban al mundo del motor, aunque cada uno a su manera. En Ibiza, la familia era lo más importante: allí compartíamos momentos sencillos, paseos, comidas, risas. Esa parte personal es la que más me llena, porque al final los títulos se quedan en los libros, pero la familia es la que te acompaña siempre.
Periodista: ¿Qué recuerdos tienes de personajes famosos que pasaron por Pachá o por Ibiza y con los que compartiste momentos? Ángel Nieto: Ibiza siempre fue un cruce de caminos. Allí coincidías con artistas, deportistas, empresarios… Recuerdo noches con Julio Iglesias, conversaciones con futbolistas como Johan Cruyff, encuentros con diseñadores y músicos que venían a la isla buscando inspiración. Pachá era un lugar donde todo el mundo se mezclaba, y yo, como vecino de la isla, vivía esa mezcla con naturalidad. Lo bonito era que en Ibiza las etiquetas desaparecían: podías estar en una mesa con un campeón del mundo, un cantante famoso y un vecino del pueblo, y todos éramos iguales. Esa sencillez era lo que hacía especial a la isla.
Periodista: ¿Qué significa para ti el apodo de “12+1”? Ángel Nieto: Es una forma de respetar mis supersticiones y de darle un toque personal a mi historia. Siempre fui supersticioso, y el número 13 me parecía cargado de mala suerte. Así que decidí llamarlo “12+1”. Con el tiempo, esa expresión se convirtió en parte de mi identidad. Hoy, cuando alguien dice “12+1”, piensa en mí, y eso me hace sonreír. Es curioso cómo una superstición se transformó en un símbolo, pero también refleja que detrás de los campeones hay personas con manías, con miedos, con costumbres. Eso nos hace humanos.
Periodista: ¿Qué momentos de riesgo recuerdas más intensamente en tu carrera? Ángel Nieto: Hubo muchos. El motociclismo es un deporte de riesgo, y cada carrera podía terminar en accidente. Recuerdo caídas durísimas, circuitos con condiciones precarias, adelantamientos al límite. En aquella época no había la seguridad que existe hoy: los cascos eran más básicos, los circuitos menos preparados. Cada vez que salías a pista sabías que te jugabas la vida. Pero esa era también la esencia: el valor de enfrentarte al peligro y superarlo. Lo que me salvó muchas veces fue la concentración absoluta, el respeto por la moto y por el rival. Aprendí a convivir con el riesgo, y eso me marcó para siempre.
Periodista: ¿Qué te enseñó Ibiza sobre la vida fuera de la competición? Ángel Nieto: Ibiza me enseñó a disfrutar de lo sencillo. Después de tantos años de tensión, de viajes, de adrenalina, la isla me dio calma. Allí aprendí que la vida no es solo ganar, también es compartir, descansar, reír. Me gustaba pasear por Santa Eulalia, hablar con los vecinos, participar en fiestas locales. Ibiza me mostró que la felicidad está en los pequeños detalles: una comida con amigos, una puesta de sol, un día tranquilo en el mar. Esa filosofía me ayudó a equilibrar mi vida y a valorar lo que realmente importa.
Periodista: ¿Cómo ves el futuro del motociclismo español? Ángel Nieto: Lo veo brillante. España se ha convertido en una potencia mundial gracias al trabajo de muchos pilotos y equipos. Cuando yo empecé, éramos pocos y con pocos medios. Hoy tenemos campeones en todas las categorías, circuitos de primer nivel y una afición enorme. Me emociona ver cómo chavales de 10 o 12 años sueñan con ser campeones y tienen escuelas, entrenadores, recursos. El futuro está asegurado porque hay talento y pasión. Y me gusta pensar que, de alguna manera, mi camino ayudó a abrir esa puerta.
Conclusión del la entrevista para Platino Photo Agency
Ángel Nieto no fue únicamente el piloto que acumuló “12+1” títulos mundiales y más de 90 victorias en grandes premios; fue el pionero que abrió camino al motociclismo español en una época en la que competir era casi un acto de fe. Su trayectoria deportiva está marcada por la valentía de enfrentarse a rivales con más recursos, por la precisión técnica en las pequeñas cilindradas y por la capacidad de transformar cada carrera en un símbolo de superación. Nieto convirtió el motociclismo en un deporte seguido por millones de españoles, y su legado se refleja en cada generación de pilotos que hoy compite en MotoGP con orgullo y ambición.
En lo personal, Nieto siempre defendió la humildad y la cercanía como valores esenciales. Más allá de los títulos, se veía a sí mismo como un hombre sencillo, apasionado por las motos y por la vida. Su familia fue su gran sostén, y su papel como mentor y comentarista le permitió transmitir esa pasión a nuevas generaciones y al público general. Su carisma y su forma de explicar las carreras hicieron que el motociclismo se convirtiera en parte de la cultura popular española.
La relación con Ibiza añade una dimensión única a su historia. La isla fue su refugio, el lugar donde encontró paz tras décadas de competición y viajes. En Santa Eulalia, Nieto vivió como un vecino más, disfrutando de la comunidad, de los amigos y de la tranquilidad mediterránea. Ibiza le ofreció la posibilidad de equilibrar la intensidad de su vida deportiva con la serenidad de lo cotidiano. Allí compartió momentos con personajes famosos y con gente común, siempre con la misma naturalidad. La isla lo acogió como uno de los suyos, y él se convirtió en un embajador de su espíritu.
Su fallecimiento en Ibiza en 2017 cerró un círculo vital: el campeón que llevó el nombre de España por todo el mundo eligió la isla como su hogar y como su último escenario. Hoy, su recuerdo permanece no solo en los circuitos y en los libros de historia del deporte, sino también en las calles y playas de Ibiza, donde su figura sigue siendo querida y respetada.
Ángel Nieto será recordado como un mito deportivo y un hombre cercano, como el piloto que abrió camino y como el vecino que disfrutaba de la vida sencilla en la isla. Su legado es doble: el del campeón que inspiró a generaciones y el del hombre que encontró en Ibiza la paz que buscaba.
Exclusive Interview with Ángel Nieto – The Eternal “12+1”
By International Desk
Journalist: Ángel, beyond the trophies, what did it mean to you to be a pioneer of Spanish motorcycling? Ángel Nieto: It meant opening a road where none existed. In the 1960s, Spain had almost no presence in international racing. We traveled with minimal resources, slept in cheap inns, and faced teams with far greater budgets. Every victory was proof that passion and determination could overcome limitations. What matters most to me is that my success inspired others. After me came entire generations of Spanish riders who carried our flag to the highest podiums. That is the legacy I cherish most: showing that dreams can be achieved, even when the odds are against you.
Journalist: How did you experience the transition from rider to mentor and commentator? Ángel Nieto: It was a natural process. Competition gave me everything, but I knew there comes a time to step aside. I founded my own team to help young riders grow, to guide them away from mistakes I had made. Watching Emilio Alzamora win a world championship under my direction was as thrilling as my own titles. Later, as a TV commentator, I found another way to live the passion—explaining races, sharing the technical details, and transmitting the emotion of the sport. I wanted fans to understand that behind every overtaking move there is strategy, risk, and courage.
Journalist: Ibiza became your home for many years. What did the island mean to you? Ángel Nieto: Ibiza was my refuge. After decades of adrenaline and travel, I needed a place to feel at peace. In Santa Eulalia I found that balance: tranquility, friends, family. The island has a special energy, a mix of tradition and cosmopolitan spirit. There I could walk without hurry, enjoy local food, take part in community events, and feel like a neighbor rather than a celebrity. Ibiza taught me that life is not only about winning—it is also about sharing, resting, and savoring simple joys.
Journalist: What memories do you keep of your relationship with fans? Ángel Nieto: Fans were always my driving force. At first, motorcycling was not widely followed in Spain, but gradually people began to support us. I remember celebrations in small towns, the excitement of children asking for autographs, the gratitude of those who saw me as an example. In Ibiza, the relationship was even closer: there were no barriers, people treated me as one of their own. That connection gave me strength in difficult times. Titles may fade, but the affection of the people remains forever.
Journalist: What personal lessons did your life in racing teach you? Ángel Nieto: Humility is the most important lesson. You can win “12+1” titles, be recognized worldwide, but if you lose humility, you lose what truly matters. Racing taught me to fall and rise again, to respect rivals, to value each victory as if it were the first. It also taught me that life is fragile: every race carried risk, every lap could be the last. That awareness made me live intensely, never taking anything for granted.
Journalist: How would you like to be remembered? Ángel Nieto: As someone who loved motorcycles and never lost his passion. Not only for the titles, but for opening a path, inspiring others, and living with intensity. And also as a humble man who enjoyed life in Ibiza, family, and friends. If people remember me with affection and a smile, then I will have fulfilled my mission.
Ángel Nieto was more than a champion; he was a pioneer who transformed Spanish motorcycling and a beloved neighbor in Ibiza. His sporting achievements placed Spain on the global map, while his humility and closeness made him a figure admired beyond the racetrack. Ibiza gave him peace and balance, becoming the stage for his final years and the place where his legacy continues to resonate.
He will forever be remembered as both a sporting legend and a man of the people—the rider who changed the course of Spanish motorcycling and the neighbor who found joy in the simple beauty of Ibiza.



